Actividad física en la enfermedad crónica
Las recomendaciones generales para personas con enfermedades crónicas son las mismas que para cada grupo de edad. Sin embargo, se deben adaptar según la situación y capacidades individuales.
- Si no se pueden alcanzar los mínimos recomendados, hacer algo siempre será mejor que nada.
- Comenzar con pequeñas actividades en periodos cortos, aumentando poco a poco.
- Adaptar la actividad al estado de salud y capacidades personales.
- En el caso de menores, las personas cuidadoras pueden animar y acompañar en la actividad física.
Por ejemplo:
Personas con cáncer
- Mejora la supervivencia.
- Reduce la tasa de mortalidad por todas las causas.
- Disminuye el riesgo de recidiva.
Personas con Alzheimer u otras demencias
- Ayuda a sentirse mejor y mantener hábitos saludables.
- Favorece el peso saludable, el sueño y la regularidad intestinal.
- Puede ser más divertido si se hace con acompañamiento:
- Salir a caminar
- Jugar con pelotas blandas
- Bailar
- Levantar objetos de poco peso del hogar como latas o paquetes de alimentos
CUALQUIER AUMENTO DE ACTIVIDAD FÍSICA, AUNQUE SEA PEQUEÑO,
PRODUCIRÁ BENEFICIOS PARA LA SALUD
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