Actividad física en la discapacidad funcional
Está demostrado que mantenerse activo mejora la salud física, cognitiva y mental en personas con discapacidad funcional. Los beneficios se han observado en múltiples condiciones específicas.
Por ejemplo:
Esclerosis múltiple
Mejora física, mental, social y de calidad de vida.
Lesión medular
Aumento de fuerza y función motora en piernas y brazos. Mejora en la calidad de vida.
Discapacidad intelectual
Mejora significativa de la función física.
Parkinson y ACV (accidente cerebrovascular)
Mejora de la función física y cognitiva.
Depresión mayor y esquizofrenia
Incremento en la calidad de vida y el bienestar general.
Las recomendaciones generales son las mismas que las indicadas para cada grupo de edad. Si no es posible cumplirlas por completo, hacer algo siempre es mejor que no hacer nada.
- Adaptar la actividad física a la capacidad personal.
- Comenzar con dosis pequeñas y aumentar gradualmente duración, frecuencia e intensidad.
- Consultar con profesionales para personalizar el plan.
- En el caso de menores, las personas a su cargo pueden acompañar y motivar.
RESPETAR LOS GUSTOS E INQUIETUDES DE CADA PERSONA ES ESENCIAL PARA DISFRUTAR Y SENTIRSE MEJOR CON LA ACTIVIDAD FÍSICA
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