Ocupación
Dadas las características de nuestro territorio y la alta densidad de población en la mayor parte del territorio, las vegas fluviales y estuarinas constituyen espacios cada vez más presionados por los usos urbanos, industriales, vías de comunicación e infraestructuras, agropecuarios etc. A su vez, esta ocupación de las vegas ha traído consigo la realización de obras para la defensa de las riberas contra la erosión, así como para la prevención de las inundaciones. Asimismo hemos construido infraestructuras de captación de agua (azudes, presas, etc.) o hemos promovido otras ocupaciones del dominio público que potencialmente perjudican el estado ecológico de las masas de agua.
Junto con los vertidos puntuales, la ocupación del dominio público, las alteraciones morfológicas y la artificialización del territorio fluvial son probablemente las principales afecciones ambientales a resolver en las masas de agua de Euskadi. Y su resolución es compleja.
Hay que tener en cuenta la amplia variedad de alteraciones morfológicas existentes en nuestros ríos, estuarios y zonas húmedas. A modo de ejemplo, cabe citar las canalizaciones y encauzamientos, la artificialización de las márgenes, las coberturas de los cauces ocupaciones del dominio público, dragados, la existencia de infinidad de azudes y de otros obstáculos a la migración de la fauna acuática y el déficit de una cobertura vegetal en las riberas suficiente y adecuada, entre otros.
Esta amplia casuística de afecciones requiere de muy diversas respuestas. En síntesis:
- Unas están encaminadas a frenar el deterioro del estado morfológico allá donde se esté produciendo, evitándolo en aquellas zonas actualmente libres de presiones.
- Otras buscan revertir la situación actual, es decir, la recuperación y restauración de las masas de agua superficiales.
Y no hemos de olvidar que la mejora de las condiciones morfológicas de los ecosistemas debe compatibilizarse con la protección de las personas y bienes en caso de inundaciones y avenidas. Más aún, habida cuenta del nada desdeñable coste ambiental que tuvieron algunas de las obras realizadas para la prevención de inundaciones en el pasado, cuyos efectos sobre los ecosistemas fluviales no fueros tenidos en cuenta suficientemente.