José Fernández de la Sota: «La poesía está en la música y en el cine, no solo en los libros»

  • José Fernández de la Sota. Fotografía de José Mari Martínez

  • Fecha19 de Enero
  • Temática Música, Audiovisual, Literatura

Tras varios años sin publicar poemas, José Fernández de la Sota vuelve con ‘Quien habla’, un libro que “conecta muy bien” con ‘Travesía de Bilbao’, su anterior trabajo

Ha sido Premio Euskadi de Literatura en dos ocasiones -en 1998, con Todos los santos, y en 2010, con Vacilación- y cuenta con más de veinte obras publicadas que abarcan poesía, narrativa y ensayo. Tras Travesía de Bilbao, José Fernández de la Sota (Bilbao, 1960) vuelve con Quien habla (Editorial Gallo de Oro), que cuenta con un prólogo del también autor José Manuel Caballero Bonald, quien define este libro como la “obra de alguien que sabe muy bien qué quiere decir y cómo debe decirlo”.

Han pasado más de cinco años desde la publicación de su anterior libro de poemas, ¿por qué ha tardado tanto en editar ‘Quien habla’? 

Ha pasado un tiempo. Creo que cada libro tiene su momento y la poesía no es un género literario como la novela, que uno pueda planificarlo y atenerse a unos plazos. La poesía es, como decía Pedro Salinas, “un seguro azar”. Hay que darle tiempo, aunque creo que un libro no se termina nunca, solo se abandona, y digamos que era este era el momento de abandonar Quien habla.

¿Por qué escogió ese título?

El título es un verso de un poeta alemán, Gottfried Benn, que escribió: “Venid y moved los labios, quien habla no está muerto”. Me parecía que ese “quien habla”, despersonalizado, puede representar a todo ser vivo. El habla es una manifestación de que estamos aquí, de que estamos vivos y podemos comunicarnos. Es una frase que me parecía muy atrayente y con mucho sentido.

Ha recibido numerosos galardones, como el Premio Euskadi, el Premio Ciudad de Córdoba, ha sido finalista del Premio Nacional de Poesía... ¿Hasta qué punto ayudan esos reconocimientos a un escritor?

Al principio sí son importantes. Creo que el primero que gané por un libro de poesía fue el Premio Alonso de Ercilla, en 1989, un galardón que otorgaba el Gobierno vasco. Aquel fue muy significativo pero, a medida que pasa el tiempo, su importancia decrece, hasta el punto de no tener ninguna trascendencia especial respecto a lo que uno escribe, es decir, respecto a la propia obra. Un premio no te condiciona. Simplemente, o escribes o dejas de escribir. Sin embargo, la poesía no la decide uno mismo, es algo que te viene o no, aunque eso no quiere decir que no haya que estar atento, con las antenas desplegadas.  

Leer información completa en el sitio web de la fuente