Mikrofilm Short Festibala: beltza nonahi
La localidad costera de Plentzia acoge, del 27 al 28 de julio, la séptima edición del Mikrofilm Short Festival. El encuentro, un guiño cómplice al agobiante y opresivo ambiente de violencia, corrupción, injusticia y miedo que envuelve al género negro, es una interesante iniciativa que se ha colado, con intención de quedarse, en el calendario de la oferta cultural estival. Gotzon Aurrekoetxea, responsable del festival, ha explicado a Kulturklik los pormenores de la cita.
Mikrofilm Short Festival se centra en el noir. ¿De dónde viene el interés por este género específico?
Del cine y la literatura. El género negro muestra, en clave de entretenimiento, las innumerables formas en las que un personaje (un traidor, un corrupto, un desafortunado, un político, un detective o cualquier otro desgraciado) puede morir o matar, en sentido literal o figurado. En pantalla estas víctimas o verdugos mueren y matan, y es que sus atrocidades, absurdos, deslices y contradicciones pueden ser narradas una y otra vez en una perversa espiral de fatalidad.
Ante todo, lo que tanto nos gusta del género negro es su tono, su estilo.
Cumplís ya siete ediciones. Volviendo la vista atrás, ¿cómo vivisteis la puesta en marcha del festival?, ¿cuál fue el planteamiento inicial del proyecto?
En junio de 2011 nuestro amigo Alex Arana, amante de la fotografía y el cine, falleció en un accidente de tráfico. Aquella tragedia nos condujo a la necesidad de rendirle un homenaje en su propio pueblo, organizando una fiesta donde la música y el cine estuvieran presentes.
Después de un año de mucho trabajo, colaboración y sacrificio, conseguimos celebrar la primera edición del Mikrofilm gracias al talento de profesionales, amigos y un pueblo a favor del espectáculo. Fue una ocasión especial, el diseño del esqueleto… Después añadiríamos carne a cada nueva edición para ir dando forma a un festival alternativo que desde el inicio ha contado con el apoyo de un público fiel y que durante estos siete años ha evidenciado el anhelo de eventos de carácter cultural en la zona de Uribe Costa en verano.
Para los responsables de esta Mikroaventura sigue siendo un acontecimiento personal, una experiencia emocional que, más allá de la programación y el concurso internacional de cortometrajes, trata de transmitir algo.
¿Cómo ha sido el camino recorrido en este tiempo?
El primer año fue una sorpresa encontramos con una primera edición de éxito. Desde entonces hemos ido aprendiendo a trabajar en equipo, mejorando año tras año la producción del festival y asentando una programación que a día de hoy cuenta con diferentes secciones como son la música en directo acompañada de cintas antiguas, el videomapping sobre la fachada de la iglesia, el análisis cinematográfico de la mano de El Acomodador, la crónica negra, artes escénicas....

Desde las primeras ediciones habéis tenido una gran afluencia de trabajos de origen internacional. ¿Cuál ha sido la clave de esta internacionalización? ¿Cómo se consigue entrar a formar parte de esta red?
Desde el inicio tuvimos claro que queríamos proyectar cortometrajes internacionales. Nos interesa mostrar la diversidad cultural y estilística del mundo del cortometraje actual. Para ello contamos con diferentes plataformas digitales donde inscribirse y así poder recibir cortometrajes de cualquier parte del mundo. Tenemos unas bases donde marcamos el tono de nuestro festival (cine de intriga, thriller y sobre todo lo que Mikrofilm entiende como ramificaciones del llamado género noir). Los directores y directoras vascas compiten en la sección internacional.
Mikrofilm ha ido adquiriendo cuerpo e interés en el circuito de festivales alterativos. Estamos orgullosos y nos sentimos responsables de ofrecer un evento no solo de la talla de Plentzia y su público, sino también de un creciente número de artistas que han aportado y aportan calidad cada de edición.
De entre los trabajos que recibís se realiza una selección de 15-16 filmes para concurso. ¿Cuál es el nivel de calidad de los trabajos? ¿Con qué criterios se realiza la selección?
La sociedad del siglo XXI ha cambiado. El acceso a la información y a los equipos audiovisuales se ha democratizado. Esta facilidad de acceso, en la que cualquiera puede producir y mostrar sus creaciones de forma más sencilla que nunca, ha repercutido en el audiovisual. Los costes de producción se han abaratado y los fabricantes de equipos audiovisuales han visto un filón en el mercado amateur. Esto ha popularizado los festivales de cortos y ha animado a que muchas más personas prueben a ponerse detrás de la cámara, pero al mismo tiempo ha supuesto un exceso de producción por parte de gente que pasa por la dirección sin el compromiso y el conocimiento que exige la difícil tarea de contar una historia en pocos minutos.

En cuanto al proceso de selección de cortos a concurso, tenemos tres prioridades. En primer lugar, la calidad del cortometraje tanto en su forma como en su contenido. En segundo lugar, nuestro marcado interés por historias que se adscriban a alguno de los preceptos del género negro. Por último, la variedad del público Mikrofilm, que quiere drama, comedia e incluso un poco de terror.
Dentro del propio concurso, el año pasado presentasteis una nueva sección, MikroExpress. ¿En qué consiste exactamente? ¿Qué valoración hacéis de la primera edición de esta iniciativa?
La tecnología de las cámaras réflex digitales ha supuesto un revolucionario y democratizador fenómeno para quienes se dedican al cine, tan importante como la irrupción del sonido, del color, el 16mm o el HD. Insistimos en que nunca en la historia de la tecnología audiovisual se han tenido al alcance tantas posibilidades para la captación de imágenes a gran calidad y de forma tan inmediata. Esto ha permitido hacer maratones de producción audiovisual como los encuentros express, que permiten la interacción casi instantánea entre el público, directores, actores y guionistas.
Mikroexpress nació con la intención de juego y de retar la creatividad de toda persona con acceso a la tecnología necesaria para hacer cine. El año pasado la participación fue modesta, pero la ejecución de quienes tomaron parte y la complicidad del público perpetraron el crimen perfecto.
Además de las proyecciones a concurso, el festival ofrece actuaciones musicales, exposiciones, actividades infantiles… ¿Hacia dónde quiere seguir creciendo Mikrofilm Festival?
Nuestra intención con Mikrofilm es crear un espacio dónde poder plasmar diferentes disciplinas artísticas. Empezamos con los cortometrajes, videomapping y la música en directo y hemos ampliado a otras secciones, además de los diferentes mikroeventos producidos en anteriores ediciones. Cada año tratamos de renovarnos y no caer en la tentación de ceñirnos a espectáculos que han funcionado en ediciones anteriores.
Este año vamos a organizar un encuentro de baile de Swing y lindy hop con una banda tocando en directo. Nuestra principal preocupación es siempre mantenernos abiertos y no caer en la monotonía. Como en las películas, toda historia tiene un principio, un nudo, un desenlace y un único deber: atrapar la atención del público durante todo el metraje, hasta el final.
Siempre hemos querido pensar en nuestro festival como un lugar donde poder dar la oportunidad tanto a artistas emergentes como consagrados a exponer su trabajo. Y, como no, a incentivar y reavivar la vida en el casco antiguo de Plentzia, una localización de cine con una iglesia que se alza orgullosa.

Es precisamente ese escenario en la plaza de la iglesia de Plentzia el que confiere un tono especial al Festival. ¿Qué ambiente se respira durante la cita? ¿Qué se va a encontrar quien se acerque por primera vez?
El emplazamiento es una gozada. La plaza de la iglesia del casco viejo de Plentzia, al aire libre… Además, todas las actividades son gratuitas. Nuestra intención es que quien se acerque pueda disfrutar de una noche diferente (a partir de las 20:00h) donde poder ver cine, escuchar música, análisis cinematográfico, bailar....
Hemos tenido la suerte de contar con una gran afluencia de público desde la primera edición y desde entonces, año tras año, se va corriendo la voz y llega gente nueva con ganas de descubrir el festival.
(Berezi hau 2018ko ekainaren 29an argitaratu zen).


